Dama de las Camelias | Alexandre Dumas, fils | Literary Fiction, Published 1800 -1900 | 1/5

Dama de las Camelias | Alexandre Dumas, fils | Literary Fiction, Published 1800 -1900 | 1/5



prólogo de la dama de las camelias esta es una grabación de libri box todas las grabaciones de libri box son de dominio público para más información o para ser voluntario por favor visite libre ibocc.org grabado por víctor villarraza la dama de las camelias de alejandro dumas hijo traducido por marcial busquets problema tan favorable fue la acogida que alcanzó en francia la obra que hoy ofrecemos al público que no tardó en ser trasladada al teatro sujeta a las formas dramáticas alcanzando un nuevo triunfo el reputado poeta español don josé maría díaz la arreglo a nuestra escena con el título de redención y la obra de dumas hijo dios se coronada por tercera vez al mismo tiempo que francia españa y otras naciones admiraban la magnífica obra contemporánea verdi el autor de nabucco de hernani de rigoletto y de luisa miller se inspiraba con la lectura de la dama de las camelias y con el título de traviata la presentaba al mundo musical aclamada por otro triunfo que ciertamente no será el último que haya conseguido después de esta narración que pocos ignoran necesita el editor que hoy ofrece vertida al castellano la obra de alejandro dumas hijo hacer esfuerzos para encomiar la el haber labrado esta producción un buen renombre a su joven autor el haber proporcionado una de las joyas más bellas al teatro moderno y alcanzado para el eminente maestro verde uno de sus laureles más merecidos constituyen una enumeración de triunfos tales que delante de ellos significan poco las alabanzas y las palabras sólo deben servir para referir los prólogo capítulo 1º de la dama de las camelias de alejandro dumas hijo traducido por marcial busquets esta grabación de libri box es de dominio público grabado por víctor villarraza capítulo primero estoy persuadido de que nadie puede crear personajes sino cuando ha estudiado mucho a los hombres como nadie puede hablar un idioma antes de haberlo aprendido perfectamente como quiera que aún no tengo la edad indispensable para inventar debo contentarme con referir invito pues al lector a que se convenza de la realidad de esta historia cuyos personajes aún viven todos menos la heroína además en parís hay testigos de la mayor parte de los hechos que voy a compilar quienes podrían confirmar los si no bastara mi testimonio por una circunstancia particular sólo yo puedo narrar los pues sólo yo he sido el confidente de los últimos pormenores sin los cuales sería imposible hacer una relación interesante y completa esto sentado pasó a explicar de qué modo han venido a mi conocimiento estos pormenores el 12 de marzo de 1847 y un gran cartel amarillo en la calle de lafita era el anuncio de una venta de muebles y ricos objetos de curiosidad venta que iba a tener lugar por fallecimiento del que los poseía el anuncio nos citaba el nombre del difunto propietario pero la venta debía efectuarse en la calle de antiguo número nueve de las doce a las cinco de la tarde del 16 el anuncio también decía que podían visitarse la habitación y los muebles durante los días 13 y 14 como siempre he sido aficionado a las curiosidades determine no perder la ocasión sino de comprarlas al menos de verlas al día siguiente fui a la calle de anti número 9 a pesar de que era temprano había ya en la habitación algunos hombres y hasta señoras que aunque vistiendo ricos trajes de terciopelo envueltas en cachemires esperadas en la puerta por elegantes carruajes miraban con asombro y aun con admiración el lujo desplegado ante sus ojos más tarde comprendí está la admiración y tal asombro pues habiendo comenzado también a examinar reconocía fácilmente que me hallaba en la habitación de una cortesana así lo que más desean ver las señoras de gran tono y allí las había de esta clase es el interior doméstico de esas mujeres cuyos soberbios coches candelo de los suyos como ellas y al lado de ellas tienen su palco en la ópera y en los italianos y ostentan en parís la insolente opulencia de su hermosura de sus galas de sus escándalos aquella en cuya casa me hallaba había muerto las mujeres más virtuosas podían pues penetrar en su gabinete la muerte había purificado la atmósfera espléndida cloaca además de que todo caso las defendía el pretexto de que acudían a presenciar una venta sin saber a casa de quién iban habían leído unos anuncios querían visitar lo que los anuncios prometían y elegir anticipadamente nada más sencillo lo cual no obsta va para que en medio de tantas maravillas buscas en las huellas de esa vida de meretriz de que sin duda habían oído muy extrañas relaciones desgraciadamente los misterios habían muerto con la verdad y a pesar de toda su buena intención aquellas señoras no encontraron sino lo que estaba en venta después del fallecimiento y nada de lo que se vendía en vida de la inquilina por lo demás podían hacerse buenas adquisiciones porque el mueble ag era magnífico muebles de palo de rosa y de bull vasos de sep y de china pequeñas estatuas de bronce de sajonia razón terciopelo nada faltaba me pasé por la habitación y seguí a las nobles curiosas que me habían precedido entraron en un gabinete adornado de colgaduras de tela persa y yo iba a entrar cuando salieron casi inmediatamente sonriendo como si se avergonzarán de su nueva curiosidad entonces desea entrar en aquel gabinete el tocador con todos sus más insignificantes objetos que revelaban la extremada prodigalidad de la difunta sobre una gran mesa arrimada a la pared mesa de tres pies de ancho por seis de largo brillaban todos los tesoros de au cop y odio t era una colección preciosísima y no había ninguno de esos infinitos objetos tan necesarios al tocador de una mujer como aquella en cuya casa nos hallábamos que no fuese de oro o plata sin embargo aquella colección se había formado paulatinamente sin que la completara un mismo amor como a mí no me asustaba la vista del gabinete de tocador de una meretriz entretenía me en examinar minuciosamente sus detalles cualesquiera que fuesen y observé que todos aquellos efectos magníficamente cincelados llevaban varias iniciales y diferentes coronas yo contemplaba todas aquellas cosas que representaban otras tantas prostitución es de la pobre joven y me decía que dios había sido muy clemente para ella no permitiendo que el aire se el castigo ordinario y dejándola a expirar en medio de su lujo y su belleza antes de la vejez de esta primera muerte de las libertinas puede verse nada más triste que la vejez del vicio particularmente en la mujer ella carece de toda dignidad y no inspira ningún interés el eterno arrepentimiento no de la mala senda seguida sino de los cálculos mal hechos y del dinero mal empleado es una de las cosas más contrastantes que oír se puedan he conocido a una anciana prostituta que de su pasado tan sólo poseía una hija casi tan bella como lo había sido su madre según afirman sus contemporáneos aquella pobre niña a quien su madre no había dicho nunca eres hija mía si no para mandar la que sostuviese su vejez como ella misma había sostenido su infancia aquella pobre criatura se llamaba luisa y obedeciendo a su madre se abandonaba sin voluntad sin pasión sin placer del mismo modo que hubiera ejercido un oficio si se lo hubiesen enseñado la vista continua del libertinaje y un libertinaje precoz alimentado por el estado continuamente en permiso de la joven habían extinguido en ella la inteligencia del mal y del bien que dios tal vez la viera pero que a nadie se le había ocurrido cultivar siempre me acordaré de aquella niña que pasaba por los bulevares casi todos los días a la misma hora su madre la acompañaba sin cesar tan asiduamente como una verdadera madre a su hija verdadera yo entonces era muy joven y no me repugnaba la fácil moral de mi ciclo recuerdo empero que la vista de aquella escandalosa vigilancia me inspiraba desprecio y disgusto agregue sea esto que jamás hubo rostro de virgen con igual sentimiento de inocencia con igual expresión de sufrimiento melancólico hubieras he dicho que simbolizaba la resignación un día el rostro de la niña se iluminó en medio de los desenfrenos de que su madre tenía el programa pareció a la pecadora que dios le permitía disfrutar de una aventura y todo bien considerado porque dios que no la dotará de fuerza la habría dejado sin consuelo bajo el peso doloroso de la vida cierto día pues luisa conoció que estaba encinta y lo que en ella había aún de casta se estremeció de alegría el alma tiene extraños refugios luisa voló a participar a su madre la noticia que le inspiraba tanto gozo rubor causa el decirlo y no consignó una inmoralidad por mero capricho pues refiero un hecho cierto tal vez obrar a mejor callando lo si no creyera que a veces conviene revelar los martirios de esas infelices que el mundo condena sin oír las que el mundo desprecia sin juzgarlas causa rubor lo repito pero la madre contestó a la hija que su miseria era ya extrema para dos que para tres sería horrorosa que semejantes criaturitas son inútiles y que los meses de embarazo son tiempo perdido el siguiente día una comadrona muy amiga de la madre visitó a louis la infeliz joven guardó cama unos días y se levantó más pálida y más débil que de costumbre a los tres meses inspiró con pasión a un hombre que emprendió su curación moral y física pero la última sacudida había sido harto violenta y luisa expiró de resultas de un alumbramiento prematuro sobrevivió la su madre como dios lo sabe esta historia cruzó por mi imaginación mientras yo contemplaba los neceseres de plata y parece que había invertido algún tiempo en esas reflexiones pues en el gabinete no había nadie más que yo y un vigilante que desde la puerta observaba con atención si yo me apropiaba algún objeto hacer que me algo en hombre a quien infundía tan graves inquietudes caballero le dije podríais decirme el nombre de la persona que vivía aquí la señorita margarita gautier yo la conocía de nombre y de vista dije al guardián margarita gautier ha muerto sí señor cuando hace tres semanas según cree y porque se permite visitar la habitación los acreedores han creído que así aumentaría la venta las personas pueden ver de antemano el efecto que producen las telas y los muebles y ya comprendéis que eso estimula a la compra con que margarita tenía deudas muchas señor pero sin duda las cubrir a la venta y aún sobra entonces a quien corresponderá el exceso a su familia tiene familia así parece gracias caballero el encargado tranquilizado sobre mis intenciones me saludó y salí pobre joven decía yo al entrar en mi casa muy triste habrá sido su muerte pues en este mundo no tiene amigos quien no goza de salud y a pesar mío compadecía me de la suerte de margarita gautier esto quizá parezca ridículo a muchas personas pero mi indulgencia con las meretrices es inagotable y ni siquiera me tomo el trabajo de discutirla cierto día al ir a procurar me un pasaporte en la prefectura vi en una de las calles adyacentes a una joven conducida por dos gendarme ignoro lo que aquella joven había hecho y solamente puedo asegurar que lloraba a lágrima viva abrazando a un niño de pocos meses de quien su arresto la separaba desde aquel día nunca he podido despreciar a una mujer al verla por primera vez fin del capítulo primero capítulo segundo de la dama de las camelias de alejandro dumas hijo traducido por marcial busquets esta grabación de libri box es de dominio público grabado por víctor villarraza capítulo segundo la venta debía efectuarse el 16 había ser dejado un día de intervalo entre las visitas y la venta a fin de que los tapiceros tuvieran tiempo para desclavar las colgaduras cortinas etcétera entonces yo acababa de hacer un viaje y era muy natural que nadie me hubiese noticiado la muerte de margarita como uno de esos grandes acontecimientos que los amigos participan siempre al que regresa a la capital de las noticias margarita era linda pero si es verdad que la tan galante a la vida de esas mujeres mete mucho ruido no lo es menos que su muerte lo mete poquísimo sonsoles que se ponen como han salido sin esplendor cuando mueren jóvenes su muerte la saben todos sus amantes a un mismo tiempo pues en parís casi todos los amantes de una cortesana son íntimos amigos cambian algunos recuerdos acerca de ella y la vida de unos y otros continúa deslizándose sin que este incidente la turba siquiera con una lágrima hoy cuando uno tiene 25 años las lágrimas son una cosa tan rara que nadie puede tributar las a la primera que se presente mucho alcanzan los parientes que pagan por ser llorados si lo son la razón del precio que les cuesta por lo que a mí hace bien que me cifra no sea hallarse en ninguno de los meses seres de margarita la indulgencia instintiva la natural piedad que acabo de manifestar ahora mismo me hacían pensar en su muerte más tiempo del que tal vez ella lo merecía acordaba mes de haber hallado con frecuencia a margarita en los campos deliciosos a donde iba asidua y diariamente en un pequeño tílbury azul tirado por dos soberbios caballos bajos y notado entonces en ella una distinción poco común a sus semejantes distinción aún realizada por una belleza verdaderamente clásica cuando esas desdichadas criaturas salen de casa van siempre acompañadas de no se sabe quién como ningún hombre se permite revelar públicamente el amor nocturno que las profesa como ellas aborrecen la soledad llevan consigo a las que menos afortunadas no tienen carruaje o bien algunas de esas viejas elegantes cuya elegancia no reconoce ningún motivo y a quienes todos pueden dirigirse sin temor para obtener cualesquiera informes sobre la mujer que acompañan no sucedía lo mismo con margarina llegaba sola a los campos elíseos y se juntaba todo lo posible en su carruaje el invierno envuelta en un gran cachemir el verano vestida con sencillez y aunque en su paseo favorito hubiese muchas personas conocidas suyas si por casualidad se sonreía al saludar las la sonrisa era visible tan sólo para ellas y una duquesa hubiera podido sonreír así margarita no paseaba desde el ron point o plazoleta a la entrada de los campos deliciosos como todas sus colegas dirigía ser rápidamente al bosque donde descendía del carruaje paseaba a pie por espacio de una hora volvía a subir al timbre y entraba a su casa al trote de los caballos todas estas circunstancias de que yo había sido testigo algunas veces ocupaban mi imaginación y me hacían sentir la muerte de aquella joven cómo se siente la completa destrucción de una hermosa obra pues era imposible ver una belleza más encantadora que la de margarida alta y delgada hasta la exageración poseía en sumo grado el arte de reparar este olvido de la naturaleza con el simple arreglo de las prendas que vestía su cachemir cuya punta la mía al suelo dejaban flotar por ambos lados los anchos volantes de un vestido de seda y el grueso manguito que ocultaba sus manos y que ella apoyaba contra su pecho estaba rodeado de pliegues tan hábilmente dispuestos que el ojo más exigente no hallaba nada que corregir en el contorno de las líneas su peregrina cabeza era el objeto de una coquetería particular era muy pequeña y parecía que su madre como diría de mosset la hizo así para hacerla con esmero era un óvalo de indescriptible gracia pongamos unos ojos negros debajo de unas cejas tan finamente arqueadas que parecían obra de la pintura veremos estos ojos con grandes párpados que al bajarse sombreaba en el matiz rocío de las mejillas tracemos una nariz delineado recta espiritual con ventanas algo abiertas por una aspiración ardiente a la vida sensual dibujemos una boca regular cuyos labios se abrían graciosamente sobre unos dientes blancos como la leche esmalte mos látex con el suavísimo terciopelo que ostentan los melocotones no tocados por mano alguna y tendremos el conjunto de aquella encantadora cabeza los cabellos negros como el azabache ondeados naturalmente o no se partían sobre la frente e iban a perderse tras la cabeza dejando ver un extremo de las orejas en que brillaban dos diamantes estimados en cuatro o cinco mil francos cada una porque su desenfrenada vida nos robaba al rostro de margarita la expresión virginal y hasta infantil que la caracterizaba no lo comprendo fuerza es decir lo margarita tenía un magnífico retrato suyo hecho por vidal único hombre cuyo pincel podría reproducirla después de su muerte he tenido algunos días este retrato en mi poder y era tan admirablemente parecido que me ha suministrado los detalles para que mi memoria era un tanto infiel algunos de los comprendidos en este capítulo han llegado más tarde a mi noticia pero los escribo a continuación para no retroceder a ellos al empezar la historia anecdótica de la mujer que me viene ocupando margarida asistía a todas las primeras representaciones y todas las noches disfrutaba de los espectáculos o del baile siempre que se estrenaba una pieza margarita iba al teatro con tres objetos que jamás la abandonaban y que siempre ocupaban la parte anterior de su palco de patio su lente una bolsa de dulces y un ramo de camelias durante 25 días del mes las camelias eran blancas y durante cinco eran encarnadas nadie ha sabido nunca la razón de esta variedad de colores que mencionó sin poder explicarla y que los concurrentes de los teatros a donde margarita iba con más frecuencia habían observado como sus amigos y yo mismo nadie había visto jamás que margaritas llevase otras flores de camelias de manera que en casa de madama barajó su florista acabaron por llamarla la dama de las camelias y se la conocía con este nombre además yo sabía como todos los que frecuentan ciertos círculos en parís que margarita había sido la querida de los jóvenes más elegantes que lo decía altamente y que ellos mismos se gloria van de ello lo cual probaba que amantes y querida estaban mutuamente contentos sin embargo hacía unos tres años desde un viaje a bagnères que al decir de las gentes ya no vivía sino con un viejo duque extranjero ocu lentísimo que había procurado separarla todo lo posible de su vida pasada y por otra parte parece que margarita le satisfizo de muy buena voluntad he aquí lo que sobre el particular me han referido allí había entre los enfermos la hija de aquel duque la cual no solamente padecía la misma enfermedad sino que también tenía el mismo rostro de margarita hasta el punto de poderlas tomar por hermanas sólo que la joven duquesa estaba en el tercer grado de la tisis sucumbió a los tres días de llegar margarita cierta mañana el duque que se había quedado en bagnères como quien se queda en el suelo que sepulta parte del corazón a percibió a margarita al revólver de un corredor pareció leve al deslizarse la sombra de su hija dirigiéndose a ella le tomo las manos abrazó la llorando y sin preguntarle quién era le imploró el permiso de verla y amar en ella la viva imagen de su hija muerta margarida sola en bagnères con su doncella de cámara y no temiendo por otra parte comprometerse accedió a la petición del duque en bagnères había personas que la conocían y advirtieron oficiosamente al duque de la verdadera posición de la señorita gautier esto fue un golpe cruel para el anciano pues aquí cesaba la semejanza con su hija más era demasiado tarde la joven había llegado a ser una necesidad de su corazón y su único pretexto su única excusa para prolongar la vida no le dirigió reconvención alguna pues no tenía el derecho de hacerlo pero le pregunto si se conocía capaz para mudar de vida ofreciéndole en cambio de este sacrificio todas las compensaciones que desear pudiera la joven se lo prometió en aquella época margarida naturaleza entusiasta estaba enferma el pasado se le representaba como una de las causas principales de su dolencia y una superstición le hizo esperar que dios le conservaría la belleza y la salud en gracia de su arrepentimiento y conversión en efecto las aguas los paseos la fatiga natural y el sueño le habían fácil restablecido al expirar el verano el duque acompañó a margarida a parís donde continuó visitando la como en bañeras esta amistad de que nadie conocía el verdadero origen ni el verdadero motivo causó gran sensación en parís pues el duque conocido por su inmensa fortuna entonces se daba a conocer por su prodigalidad como los viejos ricos acostumbran ser muy libertinos atribuyó se al libertinaje la intimidad del anciano duque y de la joven todo se supone menos lo cierto sin embargo reconocía una causa tan casta el afecto de aquel padre hacia margarita que todo otro lazo del corazón diferente del que a ella le unía le hubiera parecido un incesto y jamás le dijo una palabra que su hija no hubiese podido oír lejos de mí el pensamiento de hacer de mi heroína otra mujer de lo que era tan sólo diré que mientras permaneció en bañarse no le fue difícil cumplir la promesa de echa al duque y la cumplió pero una vez de regreso en parís margarita acostumbrada a la disipación a los bailes y hasta a las orgías creyó que su soledad turbada solamente por las visitas periódicas del duque la mataría de tedio y los ardientes soplos de su vida anterior pasaban sobre su cabeza al parqué sobre su corazón agregué sea esto que margarita había vuelto más bella que nunca de aquel viaje que tenía 20 años y que la dolencia adormecida pero no derrotada continuaba dándole esos ardientes deseos que casi siempre son el resultado de las afecciones de pecho en tu que pues tuvo un gran sentimiento el día en que sus amigos continuamente en acecho para descubrir un escándalo de la joven con quien según ellos se comprometía le dijeron y probaron que a la hora que ella estaba segura de no verle venir recibía visitas que con frecuencia se prolongaban hasta el día siguiente interrogada margarita lo confesó todo al toque aconsejándole sin oculta intención que cesara de ocuparse de ella pues no se sentía con suficiente valor para cumplir los compromisos contraídos y no quería recibir más beneficios de un hombre a quien engañaba el duque estuvo ocho días sin verla que es todo lo que pudo hacer pero el octavo día fue a suplicarle que continuase admitiendo le prometió aceptarla tal como fuese sólo por verla y juro que aún cuando le costará la existencia nunca la re convendría a este punto habían llegado las cosas tres meses después del regreso de margarita es decir en noviembre o diciembre de 1842 fin del capítulo segundo capítulo tercero de la dama de las camelias de alejandro dumas hijo traducido por marcial busquets esta grabación de libri box es de dominio público grabado por víctor villarraza capítulo tercero a la una de la tarde del 16 fui a la calle de antin oía se gritara los cazadores desde la puerta cochera la habitación estaba llena de curiosos en ella había todas las celebridades del vicio elegante socarronamente examinadas por algunas grandes señoras que bajo el pretexto de la venta habían acudido otra vez para ver de cerca a unas mujeres a quienes jamás tendrían ocasión de volver a encontrar y asia cuyos fáciles placeres aspiran quizás secretamente la duquesa efe daba con el codo a la señorita a una de las más tristes pruebas de nuestras cortesanas modernas la marquesa de té vacilaba en comprar un mueble sobre el cual hacía pujas madama de la esposa adúltera más elegante y más conocida de nuestra época el duque y que se arruina en parís según los madrileños y se arruina en madrid según los parisienses y que en resumen ni siquiera despilfarra su renta mientras departía con madama m una de nuestras noticias más ingeniosas que de vez en cuando se digna a escribir lo que dice y firmar lo que escribe y jurar lo que firma cambiaba miradas confidenciales con madama en la hermosa paseante de los campos deliciosos casi siempre vestida de rosa o azul la cual arrastra un coche tirado por dos grandes caballos negros que tony le vendió por dos mil francos y ella le pagó y finalmente la señorita ere que únicamente con su talento adquiere el doble de lo que adquieren las damas de gran tono mediante su dote de lo que los demás adquieren con sus amores había ido a pesar del frío a efectuar algunas compras y ciertamente no era ella la que recibía menos miradas aún podríamos citar las iniciales de muchas personas reunidas en la sala y asas admiradas de hallarse juntas pero las pasamos por alto para no cansar a nuestros lectores permítasenos apuntar solamente que todas manifestaban una alegría loca y que todas habían conocido a la difunta sin que al parecer se acordasen de la pobre margarita menudeaban las risas los tasadores nos ensordecían con sus atronadores gritos los compradores que habían invadido los bancos colocados delante de las mesas de venta procuraban en vano imponer silencio a fin de hacer sus negocios con tranquilidad nunca se ha visto reunión más variada más ruidosa yo me deslicé quieta mente en medio de tan triste tumulto al considerar que éste reinaba cerca del cuarto en que había expirado la infeliz cuyos muebles se vendían para pagar sus deudas como yo había ido para observar más que para comprar contemplaba la figura de los subastadores cuyas facciones se regocijaban cada vez que el objeto llegaba a un precio que no se habían atrevido a esperar personas de probidad que habían especulado en la prostitución de aquella mujer ganado en ella el ciento por ciento perseguido en los últimos momentos de su vida con papeles timbrados y que después de su muerte iban a recoger el fruto de honrados cálculos al parqué los intereses de un vergonzoso crédito job cuánta razón tenían los antiguos que daban un mismo dios a los mercaderes y a los ladrones vestidos cachemiras joyas todo se vendía con increíbles rapidez nada de esto me convenía continúe aguardando de repente oí gritar un volumen perfectamente conservado dorado por los cantos de las hojas e intitulado manon lescaut tiene palabras escritas en la primera página diez francos dije yo porque lo ignoro sin duda por aquellas palabras escritas 15 repitió el subastador 30 exclamó el primer postor con un tono que parecía desafiar al que ofreciese más se convertía en luche 35 grite entonces con el mismo tono 40-50 60 siento confieso que si hubiese querido causar sensación lo habría logrado completamente pues a esta puja reinó un gran silencio y se miró para saber quién era el personaje que parecía estar resuelto a poseer aquel volumen el acento dado a mi última palabra convenció seguramente a mi antagonista que prefirió desistir de un combate cuyo resultado me hubiera hecho pagar el libro diez veces más de lo que valía e inclinándose me dijo con mucha finura bien que algo tarde pero caballero adjudicó se me el libro como a mejor postor como yo tenía otra lucha que tal vez mi amor propio hubiera sostenido pero que ciertamente hubiera causado gran detrimento a mi peculio y se inscribir mi nombre poner aparte el volumen y me marché debía dar mucho que pensar a las personas de aquella escena se preguntaron sin duda con qué objeto había yo comprado por cien francos un libro que en cualquier parte podía adquirir por diez o quince francos todo lo más en la primera página se leía una dedicatoria escrita con elegante carácter de letra y que sólo decía man on a margarita humildad y va firmada por armando duval que significa la palabra um reconocí a mano de margarita por la opinión de ese armando durán una superioridad de libertinaje o de corazón la segunda interpretación era la más verosímil pues la primera habría sido una impertinente franqueza que margarita no hubiera aceptado a pesar de la opinión que de sí misma tenía volvía a salir y no me ocupe más del libro hasta la noche al acostarme manon lescaut es por cierto una tierna historia de que no ignoro ningún detalle y sin embargo siempre que la tengo en la mano se atraen mis simpatías y por la centésima vez revivo con la heroína del abate prévost es tan verdadera esta heroína que me parece haberla conocido en aquellas nuevas circunstancias la especie de comparación establecida entre ella y margarida daba para mí un inesperado atractivo a la lectura ya mi indulgencia añadí compasión casi amor por la pobre joven cuya herencia me proporcionara aquel libro verdades que mano expiró en un desierto pero en los brazos del hombre que la amaba con todo el fuego de su alma que le abrió una olla regó está con sus lágrimas y enterró su corazón con su adorada al paso que margarita pecadora como manon quizás convertida como ella había fallecido en el seno de un soberbio lujo a juzgarse por lo que yo había visto en el lecho de su pasado pero también en medio del desierto de su corazón mucho más área mucho más vasto mucho más horrible en qué manos hallo sepultura en efecto algunos amigos enterados de las últimas circunstancias de la vida de margarita me dijeron que a la cabecera de su cama no había visto sentarse una persona que realmente la consola se durante los dos meses que duró su lenta y dolorosa agonía después de manon y de margarita ocupaba en mi pensamiento las que yo conocía y veía caminar cantando hacia una muerte casi siempre invariable desgraciadas mujeres si es delito del amar las al menos son dignas de compasión no compadecemos al ciego que nunca ha visto la luz del sol al sordo que nunca oído las armonías de la naturaleza y al mundo que nunca ha podido exhalar la voz de su alma porque pues bajo un falso pretexto de pudor no queremos compadecernos de esta sequedad del corazón de esta sordera del alma de esa mujer de la conciencia que enloquece a la infeliz afligida y la inhabilitan para ver el bien oír al señor y hablar el puro lenguaje del amor y de la fe ha escrito marion del oro de museo ha escrito werner alejandro dumas ha escrito fernanda los pensadores y poetas de todos los tiempos han llevado a la cortesana la ofrenda de misericordia y a veces un grande hombre las ha rehabilitado con su amor y hasta con su apellido si insisto de tal modo en este punto es porque entre los que van a leerme hay muchos tal vez que ya están prontos a arrojar este libro en el cual temen ver tan solo una apología del vicio y de la prostitución y la edad del autor contribuye sin duda a motivar tamaños recelos desengáñense los que tal crean y continúen si solo les detiene este temor estoy íntimamente convencido de un principio y es el siguiente para la mujer que ignora el bien por falta de educación dios abre casi siempre dos senderos que al bien conducen estos senderos son el dolor y el amor y su tránsito es dificilísimo las que lo siguen se ensangrientan los pies y se destrozan las manos pero al mismo tiempo dejan en los abrojos del camino las galas del vicio y llegan al término con esa desnudez de que nadie se sonroja delante del señor los que encuentran a esas atrevidas viajeras deben defenderlas y decir a todo el mundo que las han encontrado puesto que publicando lo que enseñan el camino no se trata de colocar buenamente dos postes en la portada de la vida con esta inscripción el uno senda del bien y con este aviso el otro senda del mal y decir a los que se presenten sino que a imitación de jesucristo debemos enseñar los caminos que conducen de la segunda senda a la primera a los que se dejaron seducir por las amenas cercanías y sobre todos principio de estas veredas no debe ser demasiado penoso ni parecer demasiado impenetrable el cristianismo con su maravillosa parábola del hijo pródigo nos preceptúa la indulgencia y el perdón jesús rebosaba de amor hacia esas almas heridas por las pasiones de los hombres cuyas llagas se complacía en curar sacando de ellas mismas el bálsamo salvador y decía magdalena mucho se te perdonará porque has amado mucho sublime perdón que debía despertar una fe sublime porque hemos de ser más severos que jesucristo porque en castilla no nos en las opiniones de un mundo que se endurece para que se le crea fuerte hemos de rechazar a almas que mandan sangre por unas heridas que como a la sangre corrompida de un enfermo dan paso a la corrupción de su vida pasada porque hemos de rechazar a esas almas que sólo esperan una mano amiga que las cure y les devuelva la convalecencia del corazón apelo a mi generación apeló a los para quienes felizmente ya no existen las teorías de voltaire a los que como yo comprenden que la humanidad emprendió desde hace 15 años uno de sus más atrevidos vuelos poseemos para siempre la ciencia del bien y del mal renace la fe se nos han devuelto el respeto a las cosas sagradas y si el mundo no se vuelve completamente bueno al menos mejora mucho los esfuerzos de todos los hombres inteligentes tienden al mismo fin y todo corazón grande se adhiere al mismo principio seamos buenos seamos jóvenes seamos verídicos el mal es solo una vanidad tengamos el orgullo del bien y sobre todo no desesperemos no menospreciemos a la mujer que no es madre ni hija mi esposa ni hermana nos circunscribimos el afecto en el círculo de la familia ni la indulgencia en el egoísmo toda vez que el cielo se goza más en el arrepentimiento de un pecador que en la oración de cien justos que nunca han pecado procuremos que el cielo se regocije y él nos lo pagará con usura dejemos en nuestro camino la limosna del perdón a las víctimas de los deseos terrenales a quienes salvará tal vez una esperanza divina y como dicen las buenas ancianas cuando aconsejan un remedio de su cosecha si esto no hace bien no puede hacer mal seguramente se me tachará de temerario porque deseo obtener tan grandes resultados del insignificante asunto que me ocupa pero yo pertenezco al número de los que creen que lo máximo está en lo mínimo es pequeño y encierra al hombre el cerebro es estrecho y abriga al pensamiento el ojo es un punto y abraza leguas del capítulo tercero capítulo cuarto de la dama de las camelias de alejandro dumas hijo traducido por marcial busquets esta grabación de libri box es de dominio público grabado por víctor villarraza capítulo cuarto dos días después había terminado completamente la venta que produjo ciento cincuenta mil francos los acreedores se habían repartido las dos terceras partes de la suma y la familia compuesta de una hermana y un sobrino había heredado el resto esa hermana se quedó con tanta boca abierta cuando el agente de negocios hubo escrito que ella heredaba cincuenta mil francos hacía seis o siete años que la joven no había visto a su hermana la cual desapareció un día sin que por ella ni por nadie se supiese el menor detalle de su vida desde el momento de su desaparición llegó pues apresuradamente a parís y la admiración de los que conocían a margarida fue grande al ver que su única heredera era una rojiza hermosa aldeana que hasta entonces no había salido nunca de su pueblo hallo hecha de un solo golpe su fortuna sin que ni siquiera supiese el origen de esta inesperada riqueza según después me dijeron volvió a sus hogares con el corazón atravesado por la muerte de su hermana dolor mitigado en pero por la idea de que acababa de colocar la suma heredada al cuatro y medio por ciento todas estas circunstancias repetidas en parís ciudad madre del escándalo empezaban a caer en el olvido y yo mismo casi olvidaba la parte que había tomado en tales acontecimientos cuando otro incidente me hizo conocer toda la vida de margarita enterándome de tan interesantes pormenores que me asaltó el deseo de escribir esta historia y la escribo transcurridos tres o cuatro días la habitación vacía ya de todos sus muebles vendidos estaba para alquilar una mañana llamaron a la puerta de mi casa me creado o mejor mi portero que me servía de criado fue a abrir y me trajo una tarjeta diciéndome que la persona que se la había entregado deseaba hablar me eche los ojos sobre la tarjeta y leí estas dos palabras armando duval este nombre no me era desconocido y en efecto recordé la primera hoja del volumen de manon lescaut que podía quererme la persona que había dado este libro a margarita mandé que al punto hicieran entrar al caballero que estaba aguardando entonces vi a un joven rubio alto pálido en traje de camino y que parecía no habérselo quitado de encima desde algunos días ni siquiera cepillado al llegar a parís pues estaba cubierto de polvo monsieur oval profundamente conmovido no hizo ningún esfuerzo para ocultar su emoción y derramando lágrimas con voz entrecortada me dijo caballero os suplico que me dispense es por mi visita y me traje entre jóvenes son más ligeras y las formalidades además era tan vivo mi deseo de veros hoy que ni siquiera me he tomado tiempo para verme en la fonda a donde he enviado mi equipaje y es volado a vuestra casa teniendo aún no encontrados a pesar de ser temprano robe a monsieur ubal que tomase asiento cerca de la lumbre y lo hizo sacando un pañuelo con el cual ocultó su rostro por un momento sin duda no adivináis prosiguió sonriendo tristemente a qué viene este desconocido que os visita a semejante hora con semejante vestido y llorando de esta manera francamente vengo a pediros un gran servicio hablar caballero estoy a vuestra disposición habéis asistido a la venta de los muebles de margarita gautier a este nombre la emoción de que el joven había triunfado por un momento fue más fuerte que él y tuvo que acercar las manos a sus ojos debo parecer o es muy ridículo añadió perdonadme también por esto y creer que nunca olvidaré la paciencia con que tenéis la bondad de escucharme caballero replicó si el servicio que según parece puedo prestar os debe mitigar algún tanto el dolor que nos lacera del alma decidme pronto en que puedo complaceros y hallaréis en mí a un hombre que se concepto hará feliz si logra ser os útil el dolor de monsieur oval era simpático y a pesar mío hubiera deseado satisfacerla entonces me dijo habéis comprado algo en la venta de margarita sí señor un libro manon lescaut justamente lo tenéis aún en mi dormitorio a esta noticia armando duval pareció aliviado de un gran peso y me dio las gracias como si yo hubiese ya ha empezado a prestarle un servicio conservando a que el volumen entonces me levanté fui a mi gabinete para tomar el libro y se lo entregué es el mismo dijo mirando la dedicatoria de la primera hoja y hojeando sí es el mismo y dos gruesas lágrimas cayeron sobre las páginas caballero dijo levantando la cabeza y sin tratar de ocultarme que había llorado y estaba dispuesto a llorar otra vez se interesa mucho este libro porque caballero porque vengo a suplicar los que me lo sé dais perdonad mi curiosidad dije entonces pero según eso sois vos quien lo dio a margarita gautier yo mismo vuestro es el libro caballero recobrarlo me alegro de poder devolver oslo pero prosiguió me siento balcón embarazo es justo que al menos os reintegre jce de lo que os ha costado permitidme que os lo ofrezca el precio de un solo volumen en semejante venta es significante y ya no recuerdo cuánto di por este cien francos es cierto dije turbado a mi vez como lo sabéis es muy sencillo yo esperaba llegar a tiempo a parís para la venta de margarita y no he llegado hasta esta mañana quería poseer un objeto procedente de ella y me dirigí a casa del cazador de la subasta para pedirle que me dejara ver la lista de los objetos vendidos y de los nombres de los compradores big boss habíais comprado este volumen y resolví suplicar los gemelos de 16 aunque el precio a que lo puja 6 me hiciese recelar que algún recuerdo os había inspirado el deseo de poseerlo y así diciendo armando parecía tener evidentemente que yo hubiese conocido a margarita hasta el mismo punto que me apresuré a tranquilizar le conocí de vista a la señora gautier su muerte me causó la impresión que causa a un joven la muerte de una mujer hermosa a quien se alegraba de encontrar quería comprar alguna cosa al venderse sus muebles me encapriché haciendo pujas sobre este volumen sólo por el gusto de hacer rabiar a un sujeto que se obstinaba en pagar lo más caro que yo y parecía disputar me su posesión vuelvo pues a decíroslo caballero este libro está a vuestra disposición os ruego nuevamente que lo aceptes y no lo reciba jce de mí como yo lo recibí del tasador a fin de que nos una el lazo de la más estrecha amistad está bien caballero me dijo armando tendiendo la mano y apretando la mía acepto contad con mi eterna gratitud grande era mi deseo de interrogar a armando respecto de margarida pues la dedicatoria del libro el viaje del joven y su afán para poseer aquel volumen excitaban altamente mi curiosidad pero se emite mis preguntas revelarán que sólo reduce su dinero para tener el derecho de injerir me en sus asuntos lo cual estaba muy lejos de mi pensamiento hubiera ser dicho que adivino mi deseo pues me dijo habéis leído de este libro enteramente qué habéis pensado de las dos líneas que escribí en el comprendí al instante que a vuestro modo de ver la pobre joven a quien disteis este volumen se distinguía de la categoría ordinaria pues no quise ver en estas dos líneas un cumplimiento vulgar tenía esa razón caballero esa joven era un ángel toma me dijo leer esta carta y me alargó un papel que parecía haber sido leído repetidas veces lo abrí y leí lo siguiente mi querido armando recibí vuestra carta no sabes de buena salud y doy gracias al cielo porque os dispensa tal beneficios si amigo mío estoy enferma y mi enfermedad es irremediable pero el interés que os digna es tomar por mí alivia mucho mis sufrimientos sin duda no viviré el tiempo necesario para tener la dicha de estrechar la mano que ha escrito la bondadosa carta que acabo de recibir cuyas palabras me curaría si algo pudiera curarme no os veré más pues al borde de la tumba y me separa de vos una distancia inmensa pobre amigo mío vuestra margarita de otros tiempos ha cambiado mucho y quizá es preferible que no volváis a verla si habéis de encontrarla tal como está me preguntáis si os perdono de todo corazón amigo mío pues el mal que habéis querido hacerme no era más que una prueba del amor que me profesa vais hace un mes que me hallo postrada en el lecho del dolor tan cara vuestra estimación que desde el momento en que nos separamos un diario de mi vida y no escribiré hasta que manos se niegue a sostener la pluma si el interés que os tomáis por mí es verdadero armando cuando volváis y la casa de julia duprat que os entregara este diario en él hallaréis la razón y la causa de cuanto ha pasado entre nosotros julia es muy buena para conmigo y con frecuencia hablamos de voz se hallaba aquí cuando he recibido vuestra carta y hemos llorado al verla si no me hubiese dado noticias vuestras julia quedaba encargada de entregar os estos papeles a vuestra llegada a francia no me lo agradezca jce este recuerdo cotidiano de los únicos momentos felices de mi vida me hace un bien inefable y si en esa lectura debéis hallar las excusas del pasado a mí me ofrece un bálsamo inagotable de consuelo quisiera dejaros alguna cosa que os hiciese pensar continuamente pero han embargado todos mis muebles y nada me pertenece comprendéis amigo mío se acerca a mi última hora y desde mi dormitorio hoy con los pasos del vigilante que mis acreedores han puesto en el salón para que nadie se lleve nada y no me queda nada si no muero seguramente aguarda en mi fallecimiento para proceder a la venta los hombres son despiadados pero me engañan el inflexible es dios y bien querido amigo espero que vendrás a la venta y compraré y salgo pues si yo retira hace algún objeto para abono si lo supieran serían capaces de acusar os de sustracción de efectos embargados cuán triste es la vida que abandona qué bueno sería dios si me permitiese veros antes de expirar según todas las probabilidades adiós amigo mío perdonadme si no prolongó esta carta porque los que me prometen curarme me debilitan a fuerza de sangrías y mi mano se niega a escribir más margarita con 10 en efecto las últimas palabras apenas eran legibles devolví la carta el joven armando que sin duda acababa de leerla en su pensamiento como yo en el papel pues me dijo al tomarla quien creyera que era que trazó estas líneas a una cortesana y conmovido por sus recuerdos contemplo por un momento el escrito y acabó por acercarlo a sus labios cuando pienso prosiguió que murió sin que yo pudiese volver a verla que no la veré más que hizo por mí lo que no hubiera hecho una hermana no me perdonó el haberla dejado morir de tal modo muerta pensando en mí escribiendo y pronunciando mi nombre infeliz margarita y armando dando libre rienda a sus pensamientos y a sus lágrimas me tendía la mano y continuaba si me viesen lamentarme así de semejante fuerte creyeras me bastante niño pero es porque no sabrían cuánto he hecho sufrir a esa mujer cuán cruel e sido yo y cuán buena y resignada ha sido ella yo creía que a mí sólo me tocaba perdonar y hoy se consideró indigno del perdón que me concede o daría diez años de mi existencia por llorar una hora a sus pies muy difícil consolar un dolor que no conocemos y sin embargo era tan viva la simpatía que me había inspirado a que el joven me confiaba con tanta franqueza su sentimiento que creí que mis palabras no le serían indiferente y le dije no tenéis parientes o amigos esperad a verles y os consolarán pues por mi parte sólo puedo compadecer os tenéis razón dijo levantándose y paseándose agitado por mi habitación os molesta dispensar yo no reflexionaba que mi amor debe importar es infortunado por una cosa que no puede o no debe inspirarlos el menor interés malinterpretéis el sentido de mis palabras estoy a vuestra disposición y solo siento mi insuficiencia para calmar nuestra aflicción si mi compañía y la de mis amigos puede distraerlos si necesitáis de mí sea lo que fuere quiero que veáis el placer que tendré en satisfacer vuestros deseos perdonando y mil veces me dijo el dolor exagera las sensaciones permitir que me quede algunos minutos más el tiempo de jugar me los ojos para que los bobos de la calle no miren como una gran curiosidad a este mancebo que your me hacéis muy feliz dándome este libro y nunca sabré reconocer tal favor como agradecéroslo concediéndome vuestra amistad conteste contándome la causa de vuestro dolor no es un consuelo repetir lo que se sufre razón pero hoy tengo mucha necesidad de llorar y mi boca solo pronunciaría palabras incoherentes os contaré esta historia y ya veréis si tengo motivos para sentir la muerte de esa joven y ahora añadió frotándose por última vez los ojos y mirándose en el espejo tener la bondad de decirle que no me hayáis demasiado simple permitidme que vuelva a veros la mirada del joven era dulce y bondadosa estuve a punto de abrazarle en cuanto a él sus ojos comenzaban de nuevo a premiarse de lágrimas y al ver que yo lo notaba apartó de mí su mirada le dije valor adiós me dijo entonces y haciendo un esfuerzo inaudito para no llorar más bien huyó que salió de mi casa levanté la cortina de mi balcón y le vi subir a el cabriolet que le esperaba a la puerta pero no bien entró en él hizo el llanto y ocultó el rostro con su pañuelo fin del capítulo cuarto capítulo quinto de la dama de las camelias de alejandro dumas hijo traducido por marcial busquets esta grabación de libri box es de dominio público grabado por víctor villarraza capítulo quinto transcurrió bastante tiempo sin que oí ese hablar de armando pero en cambio se trató frecuentemente de margarida no sé si mis lectores lo habrán observado pero basta que se pronuncie una vez delante de nosotros el nombre de una persona que parecía deber sernos desconocida o cuando menos indiferente para que los detalles vengan a agruparse poco a poco en derredor de este nombre y nuestros amigos nos hablen entonces de una cosa con que nunca nos habían entretenido antes entonces descubrimos que esa persona se había puesto casi en contacto con nosotros nos apercibimos de que la hemos visto muchas veces sin observarla en los sucesos que se nos cuenta hallamos una coincidencia y a fin reales con ciertos sucesos de nuestra propia existencia no me sucedía positivamente lo mismo respecto de margarita pues yo la había visto y encontrado y la conocía personalmente así como sus costumbres pero había resonado tanto su nombre en mis oídos desde aquella venta y hallaba se este nombre mezclado con un dolor tan profundo que mi admiración había subido de punto aumentando mi curiosidad el resultado de esto fue que las primeras palabras que dirigía a los amigos a quienes no había nunca ha hablado de margarita eran siempre éstas habéis conocido a una tal margarita gautier la dama de las camelias la misma mucho estos muchos iban a veces acompañados de sonrisas incapaces de dejar duda alguna sobre su significación esa joven continuaba yo una buena joven y nada más cáspita sí tenía más talento y quizá más corazón que las otras no sabéis alguna particularidad acerca de ella arruinó al varón deje solamente la querida del viejo duque de esta es cierto de que era su querida así se dice a lo menos le daba mucho dinero siempre los mismos detalles generales con todo yo hubiera deseado saber alguna cosa sobre la amistad de margarita y armando cierto día encontré a uno de los que continuamente viven en la intimidad de las meretrices y le pregunté habéis conocido a margarita gautier la contestación fue el mucho de costumbre qué clase de joven era linda y buena su muerte me ha causado gran sentimiento no tuvo una amante llamado armando duván un joven alto y rubio si es verdad se armando un mozo que según creo se comió con ella lo poco que poseía y hubo de abandonar la dice sé que estaba loco por margarita y ella también le amaba mucho según dicen pero del modo que aman esas mujeres no hay que pedirles más de lo que pueden dar que se ha hecho de armando lo ignoro le conocía muy poco vivió cinco o seis meses con margarita pero en el campo y cuando ella volvió él partió y no le habéis vuelto a ver desde entonces nunca yo tampoco había vuelto a verle hasta llegué a preguntarme si la noticia reciente del fallecimiento de margarida había exagerado el antiguo amor de armando y por consiguiente su dolor al presentarse en mi casa y me decía que tal vez había ya olvidado a margarida al par que su promesa de venir a visitarme esta suposición hubiera sido muy verosímil tratándose de otra persona pero la desesperación de armando había exhalado acentos sinceros y pasando de un extremo al otro me figuré que el dolor había degenerado en enfermedad y que si yo no tenía noticias suyas era porque estaba enfermo o tal vez había muerto yo me interesaba espontáneamente por aquel quizá en este interés había egoísmo quizá bajo aquel dolor había vislumbrado una tierna historia de corazón quizá en fin mi deseo de conocerla era el único fundamento del cuidado que el silencio de armando me infundía puesto que duval no venía a mi casa resolví ir a la suya el pretexto no era difícil de hallar pero desgraciadamente yo no sabía las señas de su habitación y por más que las pedí nadie supo darme las fui a la calle vean tim para ver al portero de margarida el cual tal vez sabía dónde moraba armando pero el portero era otro y lo ignoraba como yo entonces me informé del cementerio en que había sido enterrada la señorita gautier el cementerio de montar de abril había reaparecido el tiempo era magnífico las tumbas ya no debían ofrecer ese aspecto doloroso y desolado que les da el invierno en fin así halla bastante calor para que los vivos se acordasen de los muertos y les visitaron dirigirme pues al cementerio diciéndome a la simple inspección de la tumba de margarita pérez y aún existe el dolor de armando y quizás sabré lo que de él se ha hecho entré en la habitación del conserje y le pregunté si el día 22 de febrero se había enterrado en el cementerio de montar a una mujer llamada margarita gautier el conserje oyó un gran libro en que están inscritos y numerados todos los nombres de los que entran en aquel último asilo y me respondió que en efecto el 22 de febrero a mediodía se había dado sepultura a una mujer del citado nombre le rogué que me hiciese acompañar al sepulcro pues no hay medio de orientarse sin cicerone en aquella ciudad de los muertos que tiene sus calles como la ciudad de los vivos el guardián llamó a un jardinero le dio las instrucciones necesarias le interrumpió diciendo ya sé ya sé o la tumba es muy fácil de reconocer continuó dirigiéndose a mí porque le dije porque tiene flores muy diferentes de las que adornan las demás cuidáis de ella sí señor y yo quisiera que todos los parientes cuidasen tanto de los difuntos como el joven que me ha recomendado aquella después de algunos rodeos el jardinero se detuvo y me dijo esta es en efecto mis miradas se fijaron en un cuadro de flores que nadie habría tomado nunca por un sepulcro para no descubrirlo una piedra de mármol blanco y un nombre grabado en ella la piedra estaba colocada de pie un enrejado de hierro limitaba el terreno comprado y este terreno se hallaba cubierto de camelias blancas que decís de esto me preguntó el jardinero es muy hermoso y cada vez que se marchita una camelia tengo orden de reemplazarla con otra y quien nos ha dado esa orden joven que lloró mucho la primera vez que vino un antiguo amigo de la difunta seguramente pues parece que era una vez envuelta esa mujer y dicen que era muy linda la conociste jce como el otro me dijo el jardinero sonriendo malignamente no nunca hablé con ella y venid a verla en el cementerio no deja de ser muy gracioso por vuestra parte pues los que vienen a ver a la pobre joven no son muchos que digamos que no viene nadie nadie a no ser por el joven caballero que vino una vez una sola vez sí señor y no ha vuelto más no pero volverá a su regreso está pues viajando sabéis dónde se halla se halla según creo en casa de la hermana de la señorita gautier y que hace allá partió para pedirle el permiso de sumar a la difunta a fin de depositarla en otra parte porque no quiere dejarla aquí ya sabéis señor que se tienen caprichos por los muertos los hombres de mi profesión lo vemos todos los días este terreno solo se ha comprado por cinco años y ese joven tiene una concesión perpetua y un terreno más vasto lo mejor será en el cuartel nuevo a que llamáis cuartel nuevo los nuevos terrenos que están vendiéndose a la derecha y el cementerio hubiese sido dirigido siempre como actualmente no habría otro igual en el mundo pero aún le falta mucho para llegar a ser lo que debiera y además son tan pícaras las gentes quiero decir que hay personas que son orgullosas hasta en el cementerio no pues parece que la tal señorita gautier era una linda alhaja permitirme la expresión ahora la pobre señorita ya no existe y resta tanto de ella como de las que nadie tiene por qué culpar las y que nosotros regamos todos los días pues bien cuando los parientes de las personas que están sepultadas cerca de ella han sabido quién era ha andado en la manía de decir que se opondría a que se le enterrase aquí y que debía haber terrenos aparte para esta clase de mujeres como para los pobres donde se ha visto semejante extravagancia como les he dado en caperuza a esos señores acaudalados que no vienen cuatro veces al año a visitar a sus difuntos que traen ellos mismos sus flores y mirad qué flores que consideran como un entretenimiento a los por quien dicen que lloran escriben en sus tumbas unas lágrimas que nunca han derramado y que vienen a ser exigentes por un quítame allá esas pajas podeis creerme señor yo no conocía a esta señorita ni se lo que ha hecho pues bien yo la quiero y cuido de ella y le doy las camelias tan baratas como puedo es mi muerta favorita en cuanto a nosotros nos vemos a sas obligado a querer a los muertos pues estamos tan ocupados que apenas tenemos tiempo para querer otra cosa yo miraba al jardinero y algunos de mis lectores comprenderán sin que tenga necesidad de explicárselo la emoción experimentaba al oírle sin duda se apercibió de ello pues añadió dicen que había personas que se arruinaban por esa joven que ella tenía amantes que la adoraban pues bien cuando pienso que ninguno de ellos viene solamente a comprar una flor para su antigua querida veo que el caso es curioso y triste y bien mirado esta no puede quejarse pues tiene su sepulcro y si sólo hay un amante que se acuerde de ella éste hace las cosas por nosotros pero aquí tenemos jóvenes de la misma clase y de la misma edad que son arrojadas a la fosa común y se me cae el corazón cuando oigo caer sus pobres cadáveres en el fondo y una vez enterradas nadie se ocupa de ellas no es siempre divertido el oficio que hacemos sobre todo cuando tenemos un pedazo de alma que queréis que os diga dios me hizo así y no puedo remediarlo tengo una hija de 20 años y bien formada cuando traen a este sitio una muerte de su edad pienso con ella y aunque sea una gran señora o una vagabunda no puedo menos que conmover pero sin duda os aburro con mis historias y vos no habéis venido para tener la paciencia de escucharlas se me ha dicho que os acompañe a la tumba de la señorita gautier y la tenéis delante puedo ser os útil en alguna otra cosa sabéis las señas de la habitación de me sigue armando durán pregunté al jardinero si vive en la calle de por lo menos allí es donde fui a cobrar el importe de todas las flores que estáis viendo gracias amigo me eche una última mirada a la florida tumba cuyas profundidades hubiera querido sondear a pesar mío para ver en que había venido a parar la hermosa criatura que del polvo había vuelto al polvo y me aleje muy acaso queréis ver a messi el oval prosiguió y jardinero que iba a mi lado si es que estoy seguro de que aún no ha vuelto pues de lo contrario hubiera ya venido al cementerio con qué estáis convencido de que no ha olvidado a margarida no solo estoy convencido de ello sino que apostaría a que su deseo de cambiarla de sepulcro es el deseo de volverla a ver qué decís las primeras palabras que me dijo al venir al cementerio fueron que hacer para verla otra vez esto no podía verificarse sino por medio de un cambio de sepulcro y yo le enteré de todas las formalidades que deben cumplirse para obtener este cambio pues ya sabéis que para trasladar los muertos de un sepulcro a otro es preciso reconocerles y únicamente la familia puede autorizar esta operación la cual debe ser presidida por un comisario de policía de modo que me siento oval partió para pedir esa autorización a la hermana de la señorita gautier y su primera visita será probablemente para nosotros habíamos llegado a la puerta del cementerio y de nuevo las gracias al jardinero poniéndole algunas monedas en la mano y me dirigí a la casa cuyas señas me había dado armando no había vuelto dejé un billete en su casa rogándole que viniese a verme luego que llegara o me enviase a decir dónde podría encontrarle el día siguiente por la mañana recibí una carta de monsieur duval que me informaba de su regreso me rogaba que pasase a su casa añadiendo que rendido de fatiga le era imposible salir el capítulo quinto capítulo sexto de la dama de las camelias de alejandro dumas hijo traducido por marcial busquets esta grabación de libri box es de dominio público grabado por víctor villarraza capítulo sexto fui a casa de armando y le hace en cama al verme me tendió su mano ardiente teneis fiebre le dije no será nada la fatiga de un viaje rápido he aquí todo venís de casa de la hermana de margarita si quien nos lo ha dicho yo lo sé y habéis obtenido lo que deseaba es sí pero quien nos ha informado del viaje y de su objeto el jardinero del cementerio habéis visto su tumba apenas o sé contestar pues el tono de esta frase me revelaba que armando aún era víctima de la emoción de que yo había sido testigo y cada vez que su pensamiento o las palabras de otro le trajeran a la memoria tan dolorosos objetos aquella emoción pugnaría aún durante mucho tiempo con su voluntad me contenté pues con responder moviendo la cabeza han cuidado mucho de ella continuó armando sí dos gruesas lágrimas rodaron por las mejillas del enfermo que volvió la cabeza para ocultar me las hice como que no las había visto y procure dar otro giro a la conversación han transcurrido tres semanas desde que partiste jce armando pasó la mano por sus ojos y me respondió tres semanas ni más ni menos largo ha sido vuestro viaje o no he viajado siempre he estado enfermo 15 días no me ha impedido volver mucho antes no bien llegué allá la fiebre me atacó y obligó a guardar cama y os pusisteis otra vez en el camino sin hallar os restablecido completamente a permanecer ocho días más en aquel país me hubiera muerto pero ahora que habéis vuelto es preciso cuidaros nuestros amigos vendrán a veros y yo el primero si me lo permitís pienso levantarme dentro de dos horas qué imprudencia es preciso urge mucho lo que tenéis que hacer debo ir a casa del comisario de policía porque no confiéis a otro una diligencia que puede agravar vuestra enfermedad es lo único que puede curarme es preciso que yo la vea desde que supe su muerte y sobre todo desde que vi su sepulcro no su cielo ni duermo no puedo convencerme de que haya expirado una mujer qué tan joven y tan hermosa debo asegurarme de ellos con mis propios ojos de mover en que ha convertido dios a un ser que he amado tanto tal vez el disgusto del espectáculo reemplace el martirio del recuerdo post me acompañaré jce no es verdad que os ha dicho su hermana nada ha extrañado mucho que un particular quiera comprar terreno para sepultar amarga y enseguida me ha firmado la autorización que yo le pedí a creerme a guardar vuestro completo restablecimiento para realizar esa traslación ya me sentiré fuerte perder cuidado además volviera me loco si cuanto antes no ejecutara una resolución cuyo cumplimiento es ya una necesidad de mi dolor que no renacerá la calma en mi corazón sino cuando habré visto a margarita quizá haces una sed de la fiebre que me devora un delirio de mis insomnios un resultado de mi delirio pero aunque debiese hacerme cartujo como monsieur errante después de haber visto veré comprendo dije a armando dispone de me habéis visto a julia duprat si había el mismo día de mi primer regreso os entrego los papeles que margarita le dejó para vos aquí están armando sacó un rollo de debajo de su almohada y enseguida volvió a colocarlo allí mismo sé de memoria el contenido de estos papeles los he leído diez veces al día por espacio de tres semanas vos también los leeréis pero más tarde cuando esté más sosegado y pueda hacernos comprender todo el corazón todo el amor que esta confesión revela por ahora tengo que pedirles un favor cual tenéis un coche abajo si pues bien tener la bondad de tomar mi pasaporte e ir a ver si en el correo hay cartas para mí mi padre y mi hermana han debido de escribirme a parís pero como partí con tanta precipitación no tuve tiempo para informarme antes de ponerme en camino cuando hayáis vuelto iremos juntos a ponernos de acuerdo con el comisario de policía para la ceremonia de mañana armando me entregó su pasaporte y me trasladé a la calle de jj rousseau había dos cartas dirigidas a duval las tomé y volví encontré a armando vestido del todo y dispuesto a salir gracias me dijo tomando sus cartas sí añadió después de mirar los sobres son de mi padre y de mi hermana no habrán comprendido nada de mi silencio abrió las cartas y más bien las adivino que las leyó pues eran de cuatro páginas cada una y al poco rato había vuelto a doblarlas partamos me dijo contestaré mañana fuimos a casa del comisario de policía a quien entregó armando la autorización de la hermana de margarita el comisario le dio en cambio una carta para el guardián del cementerio acordó sé que la traslación tendría lugar al día siguiente a las 10 de la mañana que yo iría a buscarle una hora antes y que pasaríamos juntos al cementerio por mi parte también me picaba la curiosidad de asistir a aquel espectáculo y confieso que por la noche no pude conciliar el sueño a juzgar por los pensamientos que me asaltaron la noche debió de ser muy larga para armando cuando a las nueve de la mañana siguiente entré en su casa estaba horriblemente pálido pero mostraba tranquilidad me recibió con una sonrisa y me tendió la mano sus bujías habían ardido hasta el cabo y antes de salir armando tomo una carta muy larga dirigida a su padre y confidente sin duda de sus impresiones durante la noche media hora después llegábamos a mont martín el comisario ya no se esperaba de cuando en cuando sentía yo temblar convulsivamente el brazo de mi compañero como si de repente le hubiesen atacado caló fríos entonces le miraba y él comprendía mis miradas y se sonreía pero desde que habíamos salido de su casa no habíamos cambiado ni una sola palabra un momento antes de llegar delante del sepulcro armando se detuvo en jugar su rostro bañado en gruesas gotas de sudor yo aproveché aquel alto para respirar pues también tenía el corazón comprimido como un tornillo de que dimana el doloroso placer que uno siente por esa clase de espectáculos cuando llegamos al sepulcro el jardinero había retirado todas las macetas de flores el enrejado había desaparecido y dos hombres acababan la tierra armando se apoyó contra el árbol y miró al parecer toda su vida se reflejaba en sus ojos de repente uno de los azadones rechinó contra una piedra a este ruido armando retrocedió como herido por una conmoción eléctrica estrechó la mano con tanta violencia que me hizo daño entonces un sepulturero cogió una ancha paleta y vació poco a poco la fosa luego cuando ya no había más que las piedras con que se cubre el ataúd las echó fuera yo observaba a mi amigo armando pues a cada momento temía que las sensaciones que él concentraba visiblemente le dejase el examen pero armando miraba siempre fijos y abiertos los ojos como si estuviese loco ligero temblor de sus mejillas y labios te mostraba que era víctima de una crisis nerviosa en cuanto a mí tan solo puedo decir que sentía haber ido al cementerio cuando el ataúd quedó enteramente descubierto el comisario dijo a los sepultureros abril aquellos hombres obedecieron como si hubiese sido la cosa más sencilla del mundo hasta los mismos sepultureros retrocedieron el féretro era de roble y principiaron a separar la tapa la humedad de la tierra había enmudecido los tornillos y después de muchos esfuerzos se abrió la caja de la cual se exhaló un olor infectó a pesar de las plantas aromáticas de que estaba sembrada dios mío dios mío por moreau armando y palideció más un gran sudario blanco cubría el cadáver y dibujaba algunas de sus sinuosidades dario estaba casi completamente carcomido en uno de los extremos y dejaba ver un pie de la muerte yo casi me sentía malo y a la hora en que escribo estas líneas aún me parece ver aquella escena en su imponente realidad apresurémonos dijo el comisario entonces uno de los dos hombres alargó la mano puso sea de escocer el sudario y agarrándolo por la punta descubrió bruscamente el rostro de margarita horrorizaba el verlo horroriza el contario los ojos no eran más que dos agujeros los labios habían desaparecido y los dientes blancos estaban unidos unos contra otros los largos cabellos negros y secos estaban pegados a las sienes y velaban un poco las verdes cavidades de las mejillas sin embargo en aquel rostro reconocí el rostro blanco roció y alegre que con tanta frecuencia había visto armando sin poder apartar sus ojos de aquella figura se había tapado la boca con un pañuelo y lo mordía por lo que a mí hace pareció me que un círculo de hierro me oprimía la cabeza nublaron se mis ojos mis orejas se llenaron de zumbidos y todo lo que pude hacer fue abrir un frasco que había traído a todo evento y respirar fuertemente las esencias que contenían en medio de aquella ofuscación oí que el comisario decía a monsieur oval la reconocéis contestó sordamente el hijo pues cerrado y trasladado dijo el comisario los sepultureros echaron la mortaja al rostro de la difunda cerraron el féretro tomaron lo cada uno por un extremo y se dirigieron al punto que se les había indicado armando estaba inmóvil clavados los ojos en aquella huesa vacía estaba pálido como el cadáver que acabábamos de ver y como petrificado comprendí lo que iba a suceder cuando el dolor disminuye sé por la ausencia del espectáculo y en consecuencia ya no les sostuviese hacer que me al comisario es necesaria la presencia de ese caballero le pregunté indicando a dual no señor me respondió y ésta os aconsejo que os leyes veis pues me parece que esta mano venid dije entonces a armando tomándole del brazo exclamó mirándome como si no me hubiese reconocido a cabo se añadía debéis iros amigos míos estáis pálidos y estas emociones nos matarán tenéis razón vámonos contestó un maquinalmente pero sin dar un paso entonces le cogí del brazo y me lo llevé dejaba se conducir como un niño murmurando tan sólo de vez en cuando despistó los ojos y se volvía como si aquella visión le hubiese llamado entretanto sus pasos se hacían irregulares parecía que ya no avanzaba sino a sacudidas sus dientes castañé tea banh sus manos estaban heladas y una violenta citación nerviosa se apoderó de toda su persona le hablé y no me respondió todo lo que era dado a hacer consistía en dejarse llevar a la puerta hallamos un carruaje era tiempo no bien hubo entrado en el aumento su estremecimiento y tuvo un verdadero ataque de nervios en medio del cual el temor de asustarme le hace a murmurar estrujando me la mano no está no es nada quiera llorar y yo oía hincharse sus pechos y la sangre re fluía y sus ojos sin lágrimas y se le respirar el frasco que me había servido y cuando llegamos a su casa aún duraba su temblor compulsivo con ayuda del criado le acosté mandé encender lumbre en su cuarto y volé a buscar un médico que oyó de mis labios todo cuanto acababa de pasar el médico acudió armando tenía de púrpura las facciones estaba delirando y murmuraba frases incoherentes entre las cuales sólo se oía distintamente el nombre de margarita dije al doctor cuando hubo examinado al enfermo y bien tiene una fiebre cerebral ni más ni menos y no es poco feliz pues se me figuré dios me perdone que se habría vuelto loco afortunadamente la enfermedad física matar a la enfermedad moral y dentro de un mes se habrá salvado tal vez de una del capítulo sexto

2 thoughts on “Dama de las Camelias | Alexandre Dumas, fils | Literary Fiction, Published 1800 -1900 | 1/5

  1. Dama de las Camelias | Alexandre Dumas, fils | Literary Fiction, Published 1800 -1900 | 1/5

    Parts of this video:

    Part 1: https://www.youtube.com/watch?v=6HO8Xn_TpOM (this video)

    Part 2: https://www.youtube.com/watch?v=Qz1ZfYFNFBs

    Part 3: https://www.youtube.com/watch?v=zhCQPqfHDjk

    Part 4: https://www.youtube.com/watch?v=EGb-8ykdDLQ

    Part 5: https://www.youtube.com/watch?v=cAYM4p4XhDE

  2. Dama de las Camelias | Alexandre Dumas, fils | Literary Fiction, Published 1800 -1900 | 1/5

    0: [00:00:00] – Prólogo

    1: [00:02:28] – Capítulo 1

    2: [00:17:49] – Capítulo 2

    3: [00:34:31] – Capítulo 3

    4: [00:52:28] – Capítulo 4

    5: [01:13:19] – Capítulo 5

    6: [01:31:31] – Capítulo 6

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